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Acerca del Instituto

La Escuela Superior de Arte del Instituto Allende ofrece una Licenciatura en Artes Visuales y la carrera de Técnico Superior Universitario, incorporadas a la Universidad de Guanajuato según oficio No. 103 del 3 de diciembre de 1997 y No. 0174/98 del 10 de junio de 1998. Es un programa orientado a la formación de artistas visuales multidisciplinarios con un enfoque teórico y práctico para su desempeño profesional.

Este programa ofrece también conocimientos de administración que facilitan la gestión cultural, la administración y manejo de museos y galerías, comercio de arte y/o artesanías.

Es importante destacar, que se contemplan temas como: la revisión de aspectos legales sobre derechos de autor y protección de obra artística, el fomento en el acervo cultural del artista encaminado hacia el desarrollo integral que permita crear conciencia social y humanitaria. Así mismo se desarrollarán habilidades creativas, analíticas y conceptuales para una mejor formación profesional.

HISTORIA

San Miguel de Allende fue fundada en 1542, alcanzando su plenitud en el siglo XVII.

En las postrimerías del siglo XVIII sufrió una severa crisis económica, los ricos se mudaron a otras ciudades , y el destino del pueblo se hundió en un mar de incertidumbre.

En el año 1927, el diplomático y artista peruano Felipe Cossío del Pomar, mientras recorría México visitó San Miguel de Allende alentado por los intelectuales Alfonso Reyes y José Vasconcelos, y se enamoró de la calidad de la luz.
Más de diez años después, y en pos de un sueño, fundó la Escuela Universitaria de Bellas Artes en un antiguo convento transfor mado en cuartel.

“San Miguel comenzó entonces a escribir un nuevo capítulo de su historia en el que la educación y el arte jugaban un papel preponderante.”

La escuela atrajo a estudiantes y éstos representaron ingresos para los comerciantes locales y el dinero comenzó a fluir.
Se construyó un nuevo hotel; las ventanas de las casas se convirtieron en escaparates de tiendas que llenaban sus estantes con mercancía para la nueva clientela. El pueblo prosperó casi de la noche a la mañana.
En 1946, el arte se tornó en una entidad aparte en la Secretaría de Educación Pública y nació el Instituto Nacional de Bellas Artes.

En 1950, una asamblea general anunció la fundación de la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Educación Superior (ANUIES) y la subsecuente creación de las universidades autónomas. La Escuela Universitaria de Bellas Artes, en San Miguel de Allende, ebullía con la llegada de los primeros veteranos de guerra que buscaban alivio a los horrores vividos.
Hacia fines de los años 40, Cossío del Pomar tuvo la oportunidad de viajar a su país natal, el Perú, cosa que lo llenó de júbilo. Sin embargo, poco habría de durarle la alegría. A su regreso a San Miguel se encontró con una Escuela Universitaria de Bellas Artes prácticamente en ruinas gracias al abogado a quien había dejado a cargo, de modo que se embarcó en un nuevo y ambicioso proyecto. Con un equipo de socios que integraba a su antiguo publirrelacionista, el norteamericano Stirling Dickinson, al ex gobernador de Guanajuato, Enrique Fernández Martínez y a Nell Harris, esposa de éste, Cossío fundó una nueva escuela. Desde su creación, el Instituto Allende obtuvo la incorporación a la Universidad de Guanajuato para la maestría en Artes y, por tanto, el reconocimiento de varias universidades de los Estados Unidos. Esto dio a la nueva escuela una posición privilegiada y, para 1960, había crecido tanto en tamaño como en alcances y ofrecía también estudios de licenciatura. Atraídos por la posibilidad de obtener créditos académicos por estudios realizados en México, un número cada vez mayor de estudiantes norteamericanos encontró en San Miguel un lugar para regresar con frecuencia, en ocasiones, trayendo amigos consigo, con lo que se fortaleció aún más la economía del lugar. El Instituto mantuvo el ritmo con un visionario líder a la cabeza.

“Cossío tenía grandes ideas, Dickinson era un fantástico promotor y mi padre tenía los contactos políticos necesarios, pero el verdadero éxito de la escuela se debió al talento y la extraordinaria visión administrativa de mi madre, así como al compromiso y calidad de la comunidad docente. Estoy convencido de que la única manera de lograr el desarrollo social y económico es a través de una educación de calidad.”

Rodolfo Fernández Martínez Harris
Director del Instituto Allende